LA IMPORTANCIA DE REDUCIR EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS

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En septiembre de 2015, la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible y un conjunto de 17 objetivos universales (Metas de desarrollo sostenible, ODS) en el intento prioritario de acabar con la pobreza extrema, combatir las desigualdades e injusticias y abordar el cambio climático. Entre las prioridades identificadas, el objetivo es reducir el desperdicio mundial de alimentos: para 2030, el desperdicio mundial de alimentos por persona debería reducirse a la mitad tanto en el nivel minorista como en el consumidor, y las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de todos los productos alimenticios en todo el mundo (1.300 millones de toneladas de comestibles) se pierden o desperdician a lo largo de toda la cadena de suministro por parte del productor cada año. desde la producción hasta el procesamiento de alimentos, su transporte y venta, hasta la conservación y uso de los alimentos en nuestros hogares. Cada año se desperdician más de mil millones de toneladas de alimentos, mientras que al mismo tiempo una de cada nueve personas en el planeta sufre de hambre y desnutrición.

Reducir el desperdicio y el desperdicio de alimentos podría ayudar a recuperar las pérdidas económicas y reducir las cargas financieras. De hecho, esta ineficiencia en el sistema alimentario mundial tiene importantes efectos no solo sociales y medioambientales, sino también económicos: las pérdidas ascienden a unos 2.300 millones de euros al año.

En términos de impacto ambiental, por otro lado, el desperdicio de alimentos puede considerarse como un uso extremadamente ineficiente de los recursos naturales: desperdiciar alimentos también significa desperdiciar los recursos energéticos, el agua y la tierra que se utilizan para producirlos. El desperdicio de alimentos también es responsable de al menos 7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, equivalente a aproximadamente 3 mil millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente por año. Esta cantidad incluye, además de las emisiones del proceso productivo agrícola, también las de los demás sectores productivos, incluido el industrial (por ejemplo para la producción de fertilizantes), transporte (transferencia de alimentos), construcción (almacenamiento), energía ( refrigeración).

De hecho, se sabe que el sistema agroalimentario en su conjunto, especialmente donde es muy intenso y especializado, puede provocar contaminación y empobrecimiento de los recursos hídricos, erosión del suelo y la consiguiente pérdida de hábitats naturales.

Con una visión más amplia del problema, también podemos considerar la pérdida de calidad alimentaria y nutricional a favor de la producción en masa como un componente del desperdicio de alimentos. Los efectos más graves de esta pérdida crean diferentes tipos de inseguridad alimentaria que pueden provocar desnutrición o desnutrición, deficiencia de nutrientes (desnutrición adecuada), sobrealimentación y obesidad.

Por tanto, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos puede generar un triple beneficio: para la economía, para la seguridad alimentaria y para el medio ambiente.

En Italia, se dio un pequeño paso para abordar concretamente este problema con la aprobación en 2016 de la ley nacional contra el "desperdicio de alimentos" que introdujo una serie de disposiciones para la donación y distribución de productos alimenticios (y farmacéuticos). solidaridad y para la limitación del desperdicio, se han logrado muchos resultados positivos en cuanto a la "recuperación" de alimentos, con importantes experiencias en el aspecto educativo y de sensibilización. Este estándar también define una jerarquía de recuperación y reutilización, dando prioridad a las personas desfavorecidas y contemplando también su traslado para el sustento vital de los animales y su destino para el autocompostaje o compostaje comunitario.

Un año después de la aprobación de la ley, surgió que la recuperación de excedentes por parte del comercio minorista a gran escala tuvo un aumento en 20%. Por el lado de la prevención del desperdicio de alimentos, se esperan mejores resultados, a través de la integración del problema en las herramientas de planificación para la producción, distribución y consumo de alimentos y el desarrollo de políticas alimentarias locales, con el objetivo de producir menos desperdicio en todo la cadena de producción.

Es importante recordar que los esfuerzos para reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos no tendrán éxito sin la contribución de la investigación y la innovación y sin un aumento de la conciencia.

IoBoscoVivo cree firmemente en la importancia de reducir el desperdicio de alimentos y por este motivo solo hemos estudiado y envasado paquete de una sola porción con pesos ideales para evitar desperdicios innecesarios de alimentos, garantizando así un producto siempre bueno y rico en nutrientes.

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BIBLIOGRAFÍA

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